Soneto I

Poesía

su especie, porque nunca, pueda morir la rosa

y cuando el ser maduro, decaiga por el tiempo

perpetúe su memoria, su joven heredero.

Pero tú, dedicado a tus brillantes ojos,

alimentas la llama, de tu luz con tu esencia,

creando carestía, donde existe abundancia.

Tú, tu propio enemigo, eres cruel con tu alma.

Gacela de la terrible presencia

Poesía

Yo quiero que el agua se quede sin cauce.
Yo quiero que el viento se quede sin valles.

Quiero que la noche se quede sin ojos
y mi corazón sin la flor del oro.

Que los bueyes hablen con las grandes hojas
y que la lombriz se muera de sombra.

Que brillen los dientes de la calavera
y los amarillos inunden la seda.

El día que me quieras

Favoritos, Poesía

El día que me quieras tendrá más luz que junio;

la noche que me quieras será de plenilunio,

con notas de Beethoven vibrando en cada rayo

sus inefables cosas,

y habrá juntas más rosas

que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas

irán por las laderas

saltando cristalinas

el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos

resonarán arpegios nunca jamás oídos.

Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras

que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Orillas del amor

Poesía

Como una vela sobre el mar

resume ese azulado afán que se levanta

hasta las estrellas futuras,

hecho escala de olas

por donde pies divinos descienden al abismo,

también tu forma misma,

ángel, demonio, sueño de un amor soñado,

resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba

hasta las nubes sus olas melancólicas.

Toda íntegra

Poesía

El Demonio, en mi altillo,
Esta mañana vino a verme,
Y, tratando de cogerme en falta,
Me ha dicho: “Yo quisiera saber,

Entre todas las hermosas cosas
De que está hecho su encanto,
Entre los objetos negros o rosados
Que componen su cuerpo encantador,

Cuál es el más dulce.” —¡Oh, mi alma!
Tú respondiste al Aborrecido:
Puesto que en Ella todo está dictaminado,
Nada puede ser preferido.

No intentemos el amor nunca

Poesía

Aquella noche el mar no tuvo sueño.
Cansado de contar, siempre contar a tantas olas,
quiso vivir hacia lo lejos,
donde supiera alguien de su color amargo.

Con una voz insomne decía cosas vagas,
barcos entrelazados dulcemente
en un fondo de noche,
o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido
viajando hacia nada.

Cantaba tempestades, estruendos desbocados
bajo cielos con sombra,
como la sombra misma,
como la sombra siempre
rencorosa de pájaros estrellas.