Escrito con tinta verde

Favoritos, Poesía

La tinta verde crea jardines, selvas, prados,
follajes donde cantan las letras,
palabras que son árboles,
frases que son verdes constelaciones.

Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran
como una lluvia de hojas a un campo de nieve,
como la yedra a la estatua,
como la tinta a esta página.

Cuervo

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs), Poesía

Cuervo,

intento dormir,

ni me inmuto a moverme,

no me dejaré enfermar por quimeras enfermizas,

no quedaré aturdida.

Un picoteo en la ventana hace que me sobresalte,

yo reconozco esas alas,

esas infinitas falacias.

Éxtasis

Poesía

Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida…
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas,
y aun me pasma el prodigio de las olas!

Barrio recuperado

Favoritos, Poesía

Nadie vio la hermosura de las calles
hasta que pavoroso en clamor
se derrumbó el cielo verdoso
en abatimiento de agua y de sombra.
El temporal fue unánime
y aborrecible a las miradas fue el mundo,
pero cuando un arco bendijo
con los colores del perdón la tarde,
y un olor a tierra mojada

Lo que soy cuando estás

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs), Favoritos, Poesía

Soy el cristal empañado de tu ventana,

todo causado por el vapor de agua de tus lágrimas.

No logras verme,

pero te escucho en las noches cuando te quiebras por tus fallas.

Te veo dormir,

te tranquilizas y tu cuarto se llena de palabras de escarcha. 

Aquel lunar

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

Por una senda negra una joven dama se fue

buscando inspiración y, si acaso, un poco de fe,

tenía el cabello ondulado

y un frasco de escarcha en las manos,

un aire de esperanza

y una tristeza que en sus hombros pesaba.

En medio de frondosos diabolos angustiada se perdió,

horas luego, su llanto a cien luciérnagas despertó.

Todas volaron para iluminar la noche,

así que ella empezó a correr,

y a lo lejos visualizó un extraño coche.

Vidrios rotos; cauchos espichados,

arañas en el techo; ausencia de humanos.

Las luciérnagas se apagaron

y la joven decidió esconderse en la sombra de aquel carro.

Un siglo después una tierna niña por el bosque iba jugando,

su vestido rozaba los árboles,

y unas cien mariposas volaron por el aire.