Prosigue el mismo asunto

Poesía

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

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Átomos de 13 billones de años

Poesía

Sigues siendo tú mismo.

Calma. Respira profundo.

Entiende que no estás y no estarás solo jamás.

Escucha la manera en la que tu corazón late,

y siente la sangre correr por tu cuerpo.

Cuando te siento lejos

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

Mi amor se fue de viaje y siento que lo he perdido un poco…

Se ha ido después de un año,

después de un sin fin de momentos hermosos

¡Espero que se haya llevado mi foto!

porque de verdad no quiero que me olvide,

quisiera que regresara de donde sea que anda y a mí  nuevamente camine.

Horas serenas del ocaso breve

Poesía

Horas serenas del ocaso breve,
cuando la mar se abraza con el cielo
y se despierta el inmortal anhelo
que al fundirse la lumbre, la lumbre bebe.

Copos perdidos de encendida nieve,
las estrellas se posan en el suelo
de la noche celeste, y su consuelo
nos dan piadosas con su brillo leve. 

En el camino

Poesía, Sin categoría

I

“Resuelve tornar al padre

No temas, Cristo rey, si descarriado
tras locos ideales he partido:
ni en mis días de lágrimas te olvido,
ni en mis horas de dicha te he olvidado.

En la llaga cruel de tu costado
quiere formar el ánima su nido,
olvidando los sueños que ha vivido
y las tristes mentiras que ha soñado.

El viajero

Favoritos, Poesía

Está en la sala familiar, sombría,
y entre nosotros, el querido hermano
que en el sueño infantil de un claro día
vimos partir hacia un país lejano.

Hoy tiene ya las sienes plateadas,
un gris mechón sobre la angosta frente,
y la fría inquietud de sus miradas
revela un alma casi toda ausente. 

Interrogaciones

Favoritos, Poesía

“¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿O Tú llegas después que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?