Soneto I

Poesía

Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por dó me ha traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

mas cuando del camino estoy olvidado,
a tanto mal no sé por dó he venido:
sé que me acabo, y mas he yo sentido
ver acabar conmigo mi cuidado.

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Efímero

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs), Poesía

Te busco en sus palabras sin sentimiento,

en sus roces de hielo,

en su mirada sin veneno.

Como si en sus ojos quisiera ver tu reflejo,

en sus abrazos sentir el revoloteo explotar de tu pecho,

y sentir la electricidad que deseo.

No es nada de tu cuerpo

Poesía

No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo. 

Entre siempre y jamás

Poesía

Entre siempre y jamás

el rumbo el mundo oscilan

y ya que amor y odio

nos vuelven categóricos

pongamos etiquetas

de rutina y tanteo

-jamás volveré a verte

-unidos para siempre

-no morirán jamás

-siempre y cuando me admitan

-jamás de los jamases

-(y hasta la fe dialéctica

de) por siempre jamás

-etcétera etcétera

Soneto I

Poesía

su especie, porque nunca, pueda morir la rosa

y cuando el ser maduro, decaiga por el tiempo

perpetúe su memoria, su joven heredero.

Pero tú, dedicado a tus brillantes ojos,

alimentas la llama, de tu luz con tu esencia,

creando carestía, donde existe abundancia.

Tú, tu propio enemigo, eres cruel con tu alma.

El día que me quieras

Favoritos, Poesía

El día que me quieras tendrá más luz que junio;

la noche que me quieras será de plenilunio,

con notas de Beethoven vibrando en cada rayo

sus inefables cosas,

y habrá juntas más rosas

que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas

irán por las laderas

saltando cristalinas

el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos

resonarán arpegios nunca jamás oídos.

Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras

que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Voz eterna

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

Quién diría que la multitud terminaría cantando más de una estrofa,

yo daría lo que fuera porque escucharas tus  letras ahora que no estás,

que vieras cómo en el medio del escenario habitaba tu alma,

la energía a veces ligera, a veces pesada;

cómo se iluminaba tu micrófono

por siempre tu lugar, por siempre tu trono.

Segismundo:

Poesía

“…Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe,
en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!)
que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;