A tientas

Favoritos, Poesía

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre

El desconocido

Favoritos, Poesía

“Nadie lo sigue, nadie lo acompaña.
En su boca elocuente la mentira se anida,
su corazón está poblado de fantasmas
y el vacío hace desiertos los latidos de su pecho.
Dos perros amarillos, hastío y avidez, disputan en su alma.
Su pensamiento recorre siempre las mismas salas deshabitadas,
sin encontrar jamás la forma que agote su impaciencia,
el muro del perdón o de la muerte.
Pero su corazón aún abre las alas
como un águila roja en el desierto.

Sueño dentro de un sueño.

Halloween

¡Toma este beso en tu frente!
Y, en el momento de abandonarte,
déjame confesarte lo siguiente:
no te equivocas cuando consideras
que mis días han sido un sueño;
y si la esperanza se ha desvanecido
en una noche o en un día,
en una visión o fuera de ella,
¿es por ello menos ida?
Todo lo que vemos o parecemos
no es más que un sueño en un sueño.

Notas de un psicópata.

Halloween, Poesía

Mi cabeza está teñida de oscuridad,
está llena de gusanos, de bestias, de monstruos que se expanden sobre mi cerebro.
Ese cáncer maligno que se alimenta de mi ser,
se expande hasta el punto de querer eclipsar mi alma.

Padezco de nocturnos pensamientos.
tan oscuros como la noche,
¡De una noche sin luna ni estrellas!

Anónimo.

Halloween

Agua
Frías aguas bajen el latir de este corazón herido,
que la hipotermia sea dulce muerte e inmenso olvido.
Quién encontrará este cuerpo podrido, hinchado y desfragmentado.
Agua que eres el portal a otro mundo déjame escondido.

Fuego
Fuego purificador y destructor de lo inmenso y lo pequeño,
me rodeas y puedo oler mi propia carne volviéndose polvo.
Dicen que te mata la asfixia antes que el dolor y el infierno.
Rojo, hermoso fuego, tu danza de muerte la bailas conmigo.

Aire
Aire sublime te escucho aullar a través de la ventana.
Y la noche no me permite ver cuánto durará tu tenebrosa visita,
me acaricias con un toque helado y premonitorio lleno de soledad.
En esta obscuridad revientas mis cristales dejándome sangrar.

Sin conciencia.

Halloween

“La buena gente no suele sospechar de los demás: no pueden imaginarse al prójimo haciendo cosas que ellos son incapaces de hacer; normalmente aceptan como explicación lo menos extraordinario y ahí se acaba todo. Por otro la­do, la gente normal se inclina por ver al [psicópata] con un aspecto tan monstruoso como su mente, pero no hay nada más lejos de la realidad. […]