Queja

Poesía, Sin categoría

Señor, mi queja es ésta,
Tú me comprenderás;
De amor me estoy muriendo,
Pero no puedo amar.

Persigo lo perfecto
En mí y en los demás,
Persigo lo perfecto
Para poder amar.

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El pavo real

Poesía

Que sopló el viento y se llevó las nubes
y que en las nubes iba un pavo real,
que el pavo real era para mi mano
y que la mano se me va a secar,
y que la mano le di esta mañana
al rey que vino para desposar.

A tientas

Favoritos, Poesía

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre

Poesía

¡Qué milagrosa es la Naturaleza!
Pues, ¿no da luz la nieve? Inmaculada
y misteriosa, trémula y callada,
paréceme que mudamente reza
al caer… ¡Oh nevada!:
tu ingrávida y glacial eucaristía
hoy del pecado de vivir me absuelva
y haga que, como tú, mi alma se vuelva
fúlgida, blanca, silenciosa y fría.

La mágia de la crónica

Vida.

“No hay que ser poeta, pero se necesita algo de poeta para expresar lo intangible para recrear con la palabra, para reconstruir las oraciones que armónica y armoniosamente,  nos vayan dibujando la realidad y sus matices”

-Herrera Earle

Here comes the sun

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs), Sin categoría

Mensaje de esperanza para mi desespero;

“déjalo ser” nos dice la madre de Paul a través de un sueño,

¡ojalá yo pudiera soñar como este genio!

pero me conformo con escuchar sus melodías,

La mar ciñe a la noche su regazo

Poesía

“La mar ciñe a la noche en su regazo
y la noche a la mar; la luna, ausente;
se besan en los ojos y en la frente;
los besos dejan misterioso trazo.

Derrítense después en un abrazo,
tiritan las estrellas con ardiente
pasión de mero amor, y el alma siente
que noche y mar se enredan en su lazo.

Un descanso de la noche

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs), Favoritos

Tenía un motivo, un motor;

pero, ¿de dónde había nacido semejante inspiración?

No había sido la noche en su divina tranquilidad.

No habían sido las estrellas con su luz particular.

Las sombras no estaban presentes

y ni un pensamiento oscuro pasaba por mi mente.

Sin embargo, así escribí,

con el sol alumbrando el día,

con las nubes acariciando al cielo,

con un pajarillo que a mí presencia temía,

con las hojas verdes de un árbol cayendo.