He venido para ver.

Poesía

“…He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.

Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;

Múltiples personalidades.

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

El actor es el niño que no deja de jugar a ser grande. Vive maquillándose y vistiéndose  como otra persona para ser feliz y se convierte en el valiente que se expresa a través de una máscara con su mismo rostro;así termina prestando su voz a este nuevo ente para que pueda hablar con libertad.

Quien se monta en las famosas tablas se arriesga a que lo vean distinto y a que, poco a poco, se transforme en un loco con múltiples personalidades, un alma con una variedad de vidas contenidas en una sola; corre el riesgo de convertirse en ese adicto a las luces y masoquista por excelencia .

Bella de medianoche.

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

Piel pálida y faldas largas,

lo despertó a medianoche con una fuerte fragancia,

el sueño entre los ojos casi no le nubló la mirada;

se valió de solo uno de sus sentidos para llegar a donde ella estaba.

En medio del jardín con ese aroma intenso,

así en la oscuridad se encontraba,

casi rogando por un beso;

y de rodillas esperaba, dónde se escondería la bella de la madrugada.

Aquella primera vez.

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

Estoy enamorada de nuestra primera cita,

De la noche en la que me miraste como un pequeño que observa a un animal en cautiverio,

Con intensidad y cautela, casi como si quisieras saber cómo romper la reja,

cómo entrar a donde yo estaba o cómo simplemente descifrar lo que pensaba.

Recuerdo esos raudos roces casi imperceptibles, dudosos y discretos, casi como preguntando tímidamente hasta donde podías llegar.

Recuerdo también esas carcajadas espontáneas,

La luna en mis pupilas.

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

Hay algo nuevo en mi rostro; unas sutiles ojeras

Mis más cercanos preguntan ¿qué será lo que te mantiene despierta?

Dentro del caos y la tragedia,  las estrellas parecen brillar más que nunca; las almas se subordinan ante el reflejo de la luna.

Hay algo nuevo en mi rostro; un hoyuelo constante,

Camino con urgencia; riéndome a raudales.

Besos.

Poesía

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan solo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Si tan solo supieras.

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

No, no lo sabes.

Tú crees que lo haces, pero en realidad estás muy lejos.

Crees que duermo tranquila, que respiro sin pensarte

ojalá eso fuera cierto y de mi mente yo pudiera sacarte.

Crees que no espero un aviso y que camino sin pensar en el ayer,

¡qué equivocado estás!, ahora es tu mirada la que necesito ver.

No, no lo sabes y vivo con insomnio

con actitud inquieta y sombras en mis ojos.

Donde comienzas tú.

Poesía

Soy ola de abandono,
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños y de alas.
Tú danzas por el agua redonda de mis ojos
con la canción más fresca colgando de tus labios.
¡No la sueltes, que el viento todavía azota fuerte
por mis brazos mojados,
y no quiero perderte ni en la sílaba!

Yo fui un día la gaviota más ave de tu vida.
Mis pasos fueron siempre enigma de los pájaros.
Yo fui un día la más honda de tus edades íntimas.
El universo entero cruzaba por mis manos.

Perdido en la oscuridad.

Poesía

Si tan solo hubiese sabido que tus ojos solo brillan de noche,
que tu mirada perdida se encuentra, en la profundidad de un oscuro bosque.
No me di cuenta de que caminabas sin mirar atrás, pisas las hojas y haces tu propio camino al pasar.
Si tan solo me hubiese dado cuenta de que el dolor de tu alma se refleja en tus palabras, tal vez no hubiese querido ser aquella estrella que tanto admirabas.