Me pierdo(I).

“Me pierdo en los ojos de la fueria

Que dormitan bajo los cielos púrpura

En el afán de la mundana lujuria

De experiencias futuras.

Me pierdo cuando camino en la calle

Pintada por sombras y recuerdos

Esperando nadie la busque o la halle

Cuando en ella yo me pierdo. Continue reading “Me pierdo(I).”

Múltiples personalidades.

El actor es el niño que no deja de jugar a ser grande. Vive maquillándose y vistiéndose  como otra persona para ser feliz y se convierte en el valiente que se expresa a través de una máscara con su mismo rostro;así termina prestando su voz a este nuevo ente para que pueda hablar con libertad.

Quien se monta en las famosas tablas se arriesga a que lo vean distinto y a que, poco a poco, se transforme en un loco con múltiples personalidades, un alma con una variedad de vidas contenidas en una sola; corre el riesgo de convertirse en ese adicto a las luces y masoquista por excelencia . Continue reading “Múltiples personalidades.”

Dormir.

¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo
deseo de dormir!… ¿Sabes?: el sueño
es un estado de divinidad.
El que duerme es un dios… Yo lo que tengo,
amigo, es gran deseo de dormir.

El sueño es en la vida el solo mundo
nuestro, pues la vigilia nos sumerge
en la ilusión común, en el océano
de la llamada «Realidad». Despiertos
vemos todos lo mismo:
vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego,
las criaturas efímeras… Dormidos
cada uno está en su mundo,
en su exclusivo mundo:
hermético, cerrado a ajenos ojos,
a ajenas almas; cada mente hila
su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!)
Continue reading “Dormir.”

La luna en mis pupilas.

Hay algo nuevo en mi rostro; unas sutiles ojeras

Mis más cercanos preguntan ¿qué será lo que te mantiene despierta?

Dentro del caos y la tragedia,  las estrellas parecen brillar más que nunca; las almas se subordinan ante el reflejo de la luna.

Hay algo nuevo en mi rostro; un hoyuelo constante,

Camino con urgencia; riéndome a raudales. Continue reading “La luna en mis pupilas.”

Definición del amor

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado. Continue reading “Definición del amor”

Ciudad sin sueño.

 No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie. Continue reading “Ciudad sin sueño.”

Alegrías.

Pequeñas alegrías que dan sentido al vivir, y que deseo compartir:

Una ventana al campo,
el aire fresco en la cara,
el olor del pan,
el aroma del café en la casa.

Andar descalzo por el prado,
desperezarse,
el perro,
ducharse.

La guitarra, la que suena o la que es tocada,
el buen libro que espera paciente en el sofá,
sorprenderse,
subrayar,
comprender,
anotar con el lápiz,
el olor de la madera del lápiz. Continue reading “Alegrías.”

Gracias mamá.

No hay día que pase sin que necesite tus buenos días, tu café en las mañanas y tu sonrisa cálida.

No hay día que pase sin que sienta la necesidad de contarte algo, de mostrarte otra parte de mi alma, de que me conozcas y te rías a carcajadas.

No hay día en el que no me gustaría arrancar una flor para regalártela,

comprarte un par de joyas y hasta una inmensa casa en la playa.

Si yo tuviese todo el poder del mundo, definitivamente haría que no sufrieras ni un solo segundo, Continue reading “Gracias mamá.”

El Loco.

Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:

Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:

-¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!

Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó:

-Miren! ¡Es un loco! Continue reading “El Loco.”