El efecto que causas

Todo lo que decimos sin querer hacerlo,

no hace falta pronunciar férreas palabras,

no hace falta que los gestos exagerados exterioricen un sentimiento,

todo lo podemos decir sin inmutarnos,

nada podemos sentir abrazándonos.

Cuando el contacto se convierte en obligación es mera pelea de almohadas,

pero cuando unas pupilas se dilatan,

existen dos imágenes que chocan por sus diferentes cargas. Continue reading “El efecto que causas”

Anuncios

País de hadas (I)

“Valles de sombra y aguas apagadas
y bosques como nubes,
que ocultan su contorno
en un fluir de lágrimas.
Allí crecen y menguan unas enormes lunas,
una vez y otra vez, a cada instante,
en canto que la noche se desliza,
y avanzan siempre, inquietas,
y apagan el temblor de los luceros
con el aliento de su rostro blanco. Continue reading “País de hadas (I)”

El diamante

“Pájaro de luz que quiere
Escapar del universo
Y huye del enorme nido
Donde estaba prisionero
Sin saber que lleva atada
Una cadena en el cuello.

Cazadores extrahumanos
Están cazando luceros,
Cisnes de plata maciza
En el agua del silencio. Continue reading “El diamante”

Sucede

Sucede que mi carne se deshoja
porque ella es desde antes mi enemiga.
Morir o envejecer. La tarde quieta,
la noche tan callada en mis mejillas,
me ocurren. Y me ocurre la penumbra
del corazón. De niña no sabía…
Me hablaban de muñecas de cristal,
de la importancia de las blancas cintas
en el cabello verde, o me llevaban
al cine. Me contaban las mentiras Continue reading “Sucede”

La piel de humo

Con esta ortografía de palabras insomnes
desde la piel te escribo
en el desorden

Desde la boca que inventó tu boca
lanzo señales de humo
para alcanzar tu oído que dormita
el lenguaje nocturno de la almohada

Te estoy hablando desde la piel del humo
el humo que me estalla en los pulmones
el grito
el vaso de jerez que se derrama Continue reading “La piel de humo”

Visitas

A través de la noche urbana de piedra y sequía
entra el campo a mi cuarto.
Alarga brazos verdes con pulseras de pájaros,
con pulseras de hojas.
Lleva un río de la mano.
El cielo del campo también entra,
con su cesta de joyas acabadas de cortar.
Y el mar se sienta junto a mí, Continue reading “Visitas”

Dos ángeles

No tengo sólo un Ángel
con ala estremecida:
me mecen como al mar
mecen las dos orillas
el Ángel que da el gozo
y el que da la agonía,
el de alas tremolantes
y el de las alas fijas.

Yo sé, cuando amanece,
cuál va a regirme el día,
si el de color de llama
o el color de ceniza,
y me les doy como alga
a la ola, contrita.
Continue reading “Dos ángeles”

Víctima de luz.

Aquí estoy,
desenfrenada estrella, desatada,
buscando entre los hombres mi víctima de luz.

A ti he llegado.
Hay algo de universo en tu mirada,
algo de mar sin playa desembocando cauces infinitos,
algo de amanecida nostalgia entretenida en imitar palomas…

Mirarte es verme entera de luz
rodando en un azul sin barcos y sin puertos. Continue reading “Víctima de luz.”

La luna.

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir. Continue reading “La luna.”