Desde los afectos

Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno tiene que buscarlo y dárselo…
Que nadie establece normas, salvo la vida…
Que la vida sin ciertas normas pierde formas…
Que la forma no se pierde con abrirnos…
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente…
Que no está prohibido amar…
Que también se puede odiar…
Que la agresión porque sí, hiere mucho…
Que las heridas se cierran…
Que las puertas no deben cerrarse…
Que la mayor puerta es el afecto…
Que los afectos, nos definen…
Que definirse no es remar contra la corriente…
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El día que empecé a vivir

Un día te levantas y decides que quieres ser la mejor. Que te quieres comer al mundo, que quieres conocer todo y a todos. Y a partir de ese día, no paras.

No paras de correr en apuros, no paras de trabajar como loca, no paras hasta terminar con los listados de cosas por hacer y no paras, no lo haces porque en serio quieres ser la mejor y tu cuerpo te lo dice, tu mente tiene hambre y tu corazón se hincha de las ganas de llenarse de todo.

Y la vida es cotidiana y tu segundo nombre es rutina, haces lo mismo, no cuestionas ni reflexionas, tu cuerpo es intransigente y efímero y nada te ayuda a trascender porque estás muy ocupada preguntándote cómo hacerlo. Continue reading “El día que empecé a vivir”

No te lamentes

“No te lamentes por no tener tu otra mitad, los que buscan sin cesar no se dan cuenta de que ya nacimos completos.

Cuando esa persona llegue debería encontrarnos felices porque nos va a compartir su espacio, no como si el cielo se hubiera apiadado de nosotros.

Debe encontrarnos sabiéndonos completos, debe saber que lo recibimos como a un igual, no como a un ángel. Continue reading “No te lamentes”

Nos hicieron creer.

Nos hicieron creer que el gran amor solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado. Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece llevar a sus espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta. Continue reading “Nos hicieron creer.”

Las casas perdidas.

Me gustan las casas que yo habité: tienen abiertos sus compases de espera: se lo quieren tragar a uno y sumergirlo en sus habitaciones, en sus recuerdos. Yo enviudé de tantas casas en mi vida y a todas las recuerdo tiernamente. No podría enumerarlas y no podría volver a habitarlas porque no me gustan las resurrecciones. El espacio, el tiempo, la vida y el olvido, no solo invaden con telarañas las casas y los rincones, sino que trabajan acumulando lo que sostuvo en ciertas habitaciones: amores, enfermedades, miserias y dichas que no se convencen de su estatuto: aún quieren existir.

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La gente que necesitas.

Que bonita la gente que conoce nuestros adentros, que conoce nuestras raíces y ha visto nuestras hermosas flores, que se queda cuando es otoño y nuestras ramas quedan desnudas; la gente que no te juzga porque no sabes física o biología, sino que entiende que tu mente es un poco más creativa. Me encantan las personas con las que puedes sentarte y hablar por horas acerca de la vida, que te enseñan si no sabes, que no se fijan en tus calificaciones sino que se fijan en los poemas que escribes en la parte de atrás de tu cuaderno, que no esperan que saques una multiplicación en segundos sino que detallan los colores que usas al pintar. Continue reading “La gente que necesitas.”

Bécquer.

Rima I

Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirle, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar, que no hay cifra
capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!,
si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, cantártelo a solas.

Gustavo Adolfo Bécquer

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Donde pones tu Mente, ahí estará tu Corazón.

 Muchas veces tenemos en nuestra cabeza recuerdos, ideas y pensamientos que nos gustaría ahuyentar, pero al mismo tiempo nos encargamos de alimentar esos recuerdos, esas ideas y esos pensamientos, y luego torpemente nos preguntamos por qué continúan allí. Mientras sigas alimentando cosas negativas en tu cabeza y en tu corazón, ellas van a seguir allí sin importar cuánto desees que se vayan.

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Sueños.

Mientras dormimos nuestros sueños nos conectan con otras realidades; son visitas al pasado o al futuro y sugerencias para ver la vida de otra forma. Son símbolos de la fase evolutiva en que estamos, y soluciones a los desafíos a que nos enfrentamos durante el día. Busca los símbolos y consejos que contienen tus sueños para comprender tu vida. En un sueño hay un tesoro de sabiduría.

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Despierta.

¿Solamente de noche duermes y de día te consumes?

Despierta, libérate, anímate a realizar lo que deseas lograr, no pierdas un instante más, ya habrá tiempo en la eternidad para siempre descansar en paz.

Despierta, la creación debes aprender a contemplar: un amanecer, una flor, el canto de un ave, aprende a estar vivo, a vivir apasionadamente la oportunidad que hoy tienes de vivir.

Despierta, con tus anhelos forja el mundo que deseas lograr, sueña con los ojos abiertos y no ceses de soñar hasta convertirlos en realidad.

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