El día que me quieras

El día que me quieras tendrá más luz que junio;

la noche que me quieras será de plenilunio,

con notas de Beethoven vibrando en cada rayo

sus inefables cosas,

y habrá juntas más rosas

que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas

irán por las laderas

saltando cristalinas

el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos

resonarán arpegios nunca jamás oídos.

Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras

que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

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Orillas del amor

Como una vela sobre el mar

resume ese azulado afán que se levanta

hasta las estrellas futuras,

hecho escala de olas

por donde pies divinos descienden al abismo,

también tu forma misma,

ángel, demonio, sueño de un amor soñado,

resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba

hasta las nubes sus olas melancólicas. Seguir leyendo “Orillas del amor”

Soneto XII

Si para refrenar este deseo
loco, imposible, vano, temeroso,
y guarecer de un mal tan peligroso,
que es darme a entender yo lo que no creo.

No me aprovecha verme cual me veo,
o muy aventurado o muy medroso,
en tanta confusión que nunca oso
fiar el mal de mí que lo poseo,

¿qué me ha de aprovechar ver la pintura
de aquél que con las alas derretidas
cayendo, fama y nombre al mar ha dado,

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Oda a la vida

“La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.

Oh vida, copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.

No es cierto. Seguir leyendo “Oda a la vida”

Siluetas iguales

  Vivo subiendo las escaleras, a pesar de que todos los días vea a personas haciendo largas colas para tomar el ascensor. Todas ellas se ubican una tras otra con la mirada clavada en las puertas de metal,  solo esperando desesperadamente que estas se abran para subir al segundo piso. Así que, mientras les paso por un lado, sus actitudes me hacen pensar en que de verdad prefiero pisar cada escalón.

  Veo tanta gente que arrastra los pies que es una lástima presenciarlo, sus huesos parecen oxidados y sus cuerpos se mantienen secos e impecables ¡Qué mustio caminar entre latidos tan uniformes! encerrados en bultos que tienen la misma silueta, incluso sus sombras son similares y sus sonrisas parecen forjadas en las Fabricas Agrupadas de Muñecas de Onil. Seguir leyendo “Siluetas iguales”

El papel es más paciente que los seres humanos

Sábado 20 de junio de 1942

   “No he notado nada durante un par de días, pues quise reflexionar sobre el significado y la finalidad de un diario de vida. Me causa una sensación extraña  el hecho de comenzar a llevar a un diario. Y no solo por el hecho de que nunca había “escrito”. Supongo que más  adelante yo ni nadie tendrá algún interés en los exabruptos emocionales de una chiquilla de trece años. Pero eso en realidad poco importa. Tengo deseos de escribir y, ante todo, quiero sacarme algún peso del corazón. Seguir leyendo “El papel es más paciente que los seres humanos”

Morir dos veces

“Cambié cuando entendí que cambiar era crecer, crecí cuando cambié mi forma de entender. Reí para llenarme y lloré para vaciarme; recordé abrazos que me olvidaron y olvidé personas que se quedaron. Soñé cosas que nunca viví y viví cosas que siempre soñé. Lastimé y me lastimaron, amé y no me amaron, me amaron y no ame, perdoné y me perdonaron. Me caí y me levantaron, me equivoqué, acerté, tropecé y también volé. Pasé por mi pasado, me pisé y lo pisaron, me abrasé y lo abrazaron, Fui peor de lo que fui y seré mejor de lo que soy; tengo lo que di y tendré lo que doy. Seguir leyendo “Morir dos veces”