Un poco de valentía

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs)

Un día conocí a un viajero de esencia pura,

uno que jugaba con arrogancias y dulzuras,

de pensamientos abstractos y a veces cuadriculados;

 de sonrisas encantadoras y argumentos bien contados.

El tren

Poesía

Yo, para todo viaje
¿siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera?,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tren,
y, sin embargo, voy bien.

Éxtasis

Poesía

Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida…
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!

Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas,
y aun me pasma el prodigio de las olas!

Para ti, Samantha

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs), Favoritos

No sé realmente qué te encontrarás haciendo,

pero paso a recordarte lo mucho que te quiero,

lo extraño que es vivir sin tu risa y compañía,

y antes de que sientas que aquí abundan las palabrerías,

te cuento que todo aquí es muy solo, Samantha,

los agujeros negros crecen debajo de nuestra tierra

y parecen poco a poco tragarse todo de ella.

No intentemos el amor nunca

Poesía

Aquella noche el mar no tuvo sueño.
Cansado de contar, siempre contar a tantas olas,
quiso vivir hacia lo lejos,
donde supiera alguien de su color amargo.

Con una voz insomne decía cosas vagas,
barcos entrelazados dulcemente
en un fondo de noche,
o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido
viajando hacia nada.

Cantaba tempestades, estruendos desbocados
bajo cielos con sombra,
como la sombra misma,
como la sombra siempre
rencorosa de pájaros estrellas.

El tren

Poesía

Yo, para todo viaje
¿siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera?,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tren,
y, sin embargo, voy bien.
¡Este placer de alejarse!
Londres, Madrid, Ponferrada,
tan lindos… para marcharse.
Lo molesto es la llegada.
Luego, el tren, al caminar,
siempre nos hace soñar;
y casi, casi olvidamos
el jamelgo que montamos.

Morir dos veces

Favoritos, Vida.

“Cambié cuando entendí que cambiar era crecer, crecí cuando cambié mi forma de entender. Reí para llenarme y lloré para vaciarme; recordé abrazos que me olvidaron y olvidé personas que se quedaron. Soñé cosas que nunca viví y viví cosas que siempre soñé. Lastimé y me lastimaron, amé y no me amaron, me amaron y no ame, perdoné y me perdonaron. Me caí y me levantaron, me equivoqué, acerté, tropecé y también volé. Pasé por mi pasado, me pisé y lo pisaron, me abrasé y lo abrazaron, Fui peor de lo que fui y seré mejor de lo que soy; tengo lo que di y tendré lo que doy.

Caminos

Poesía

“De la ciudad moruna
tras las murallas viejas,
yo contemplo la tarde silenciosa,
a solas con mi sombra y con mi pena.

El río va corriendo,
entre sombrías huertas
y grises olivares,
por los alegres campos de Baeza

Tienen las vides pámpanos dorados
sobre las rojas cepas.
Guadalquivir, como un alfanje roto
y disperso, reluce y espejea. 

Solo en sueños

Favoritos, Poesía

Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.

Frivolidad

Poesía

“Y así dije al amado”Marcharemos unidos.
Será tu nombre el eco de todos los sonidos.

Me trazará el camino la huella de tus pasos.
Me abrirá el horizonte la curva de tus brazos.

Le gritaré a la vida: ¡rompe, destroza, daña!
Yo tengo mi refugio: ¡su pecho es la montaña!

Le gritaré a la vida: ¡hunde, flota al azar!
Yo tengo mi oleaje: ¡sus ojos son el mar!