Junto al mar

Favoritos, Poesía

Si muero, que me pongan desnudo,
desnudo junto al mar.
Serán las aguas grises mi escudo
y no habrá que luchar.

Si muero que me dejen a solas.
El mar es mi jardín.
No puede, quien amaba las olas,
desear otro fin.

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Efímero

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs), Poesía

Te busco en sus palabras sin sentimiento,

en sus roces de hielo,

en su mirada sin veneno.

Como si en sus ojos quisiera ver tu reflejo,

en sus abrazos sentir el revoloteo explotar de tu pecho,

y sentir la electricidad que deseo.

Prosigue el mismo asunto

Poesía

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Horas serenas del ocaso breve

Poesía

Horas serenas del ocaso breve,
cuando la mar se abraza con el cielo
y se despierta el inmortal anhelo
que al fundirse la lumbre, la lumbre bebe.

Copos perdidos de encendida nieve,
las estrellas se posan en el suelo
de la noche celeste, y su consuelo
nos dan piadosas con su brillo leve. 

El viajero

Favoritos, Poesía

Está en la sala familiar, sombría,
y entre nosotros, el querido hermano
que en el sueño infantil de un claro día
vimos partir hacia un país lejano.

Hoy tiene ya las sienes plateadas,
un gris mechón sobre la angosta frente,
y la fría inquietud de sus miradas
revela un alma casi toda ausente. 

Interrogaciones

Favoritos, Poesía

“¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿O Tú llegas después que los hombres se han ido,
y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?

El laberinto

Escritos de nosotras. (Lu y S.Fuchs), Favoritos, Poesía

Soy un laberinto de paredes altas,

llena de enredaderas y muchas espinas que atacan,

te sientes Teseo entre las confusas ramas,

pero yo no seré Ariadna, no te daré un ovillo para que luego me abandones en la orilla de la playa.

Tú que quieres conocerme,

no te das cuenta que tengo vacíos y tengo fallas,